El mayor cambio al convertirte en manager

Marzo 2019

Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Es que las meetings crecen como setas? ¿Que tu lienzo de trabajo es casi siempre un spreadsheet en vez de un editor de código? Todo eso es cierto, pero el mayor cambio es el ciclo de recompensas.

Cuando programas estás acostumbrado, seguramente sin saberlo, a un ciclo de feedback con mucha inmediatez. Pongamos que te pones a desarrollar una nueva feature. Has estimado que te llevará unas tres semanas terminarla. Va a haber varios momentos durante ese tiempo en el que te vas a desesperar porque no te sale lo que quieres, porque hay un melón y te está costando más de lo que creías. Va a haber momentos de euforia. Al final has domado ese melón. Esos tests pasan todos en verde. Acabas de tachar una epic.

Cuando te conviertes en manager, tu foco sobre las personas crece. Dependiendo del puesto, un engineering manager, por ejemplo, la gente es tu principal trabajo. Aún programas algo, pero no es el uso más efectivo de tu tiempo y, además, tienes que dejar que tu gente crezca y tome posiciones más fuertes en lo técnico. Pasan unas semanas y sientes que no sabes en que se te van los días. No sabes si tu trabajo tiene un impacto o no. ¿Qué te está pasando? El ciclo de recompensas.

El tiempo que pasa desde que realizas una acción hasta que ves resultados se alarga mucho. Ten en cuenta que estás trabajando con personas. Esos consejos que estás dándole a tu compañero en el 1on1 son perfectos, pero tardará en rumiarlos, asumirlos y realizar los cambios necesarios. Hasta que veas resultados, pasará un tiempo. Si es que los ves. ¿Una compañera está desmotivada en su proyecto actual? Tendréis que establecer un plan, ver en qué otro sitio puede encajar, programar la salida para cerrar temas pendientes, esperar a ver si el cambio arregla la situación... Vamos, que hasta que recibes feedback del tipo de acciones que requiere tu trabajo pasa mucho tiempo. Al menos comparado con el curro que estabas acostumbrado a hacer hasta ahora.

Esto en los finales felices. ¿Qué ocurre cuando los resultados no son buenos? Ese cambio en la forma de organizar los squads tiene todo el sentido del mundo. Parece que funciona pero tardas tres meses en darte cuenta de que ahora se han creado silos de conocimiento. El mentoring que le estás haciendo a un compañero parece que va por buen camino, te ilusionas... y hay que volver al principio porque no está obteniendo los resultados esperados. El ciclo de feedback va en las dos direcciones, en lo bueno y en lo malo.

Eso sí, cuando tu trabajo funciona, el impacto es brutal. Hay wins que son mucho más profundos que cuando por fin terminas ese refactor y todo está ok. En CARTO, a los cinco meses de ser lead de frontend, se fue un miembro del equipo y me convertí en el frontender más veterano. Llevaba dieciséis meses en la empresa. El segundo más viejo en la compañía no llevaba ni un año. Éramos un equipo de siete personas, encargadas de proyectos que no habíamos iniciado ninguno de nosotros. Ni os imagináis el orgullo que sentí ocho meses después, tras una weekly donde fui plenamente consciente del trabajo que había hecho el equipo. Todos eran autónomos, habían empujado proyectos nuevos, se habían hecho owners de proyectos heredados. Menudos cracks. Menudo subidón.

El ciclo de recompensas. Es algo con lo que hay que aprender vivir. Si llevas poco en el puesto y te está pasando, que sepas que no estás solo. Nos pasa a todos. Mi consejo es que celebres cada pequeño win que sientas en tu equipo. Es fácil que se nos pierda una pequeña alegría entre la maraña de problemas que tenemos delante. No te dejes aplastar por los marrones que tienes en cola y, si notas que hay algo por lo que ser agradecido, anótalo mentalmente. Sé consciente de que ha pasado algo bueno y a por lo siguiente.

Vamos!